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Cobertura de la vigilia en el Congreso por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.




Fotografías: Julia Oubiña, Ana Isla y Cristian Maiola

"Argentina vIVE, la lucha sigue" 

Por Candela Dolores Moreno Cucco     

Ni las diversas identidades con capacidad gestante que regulaban naturalmente su fertilidad a las cuales el colonialismo les impuso la heterosexualidad; ni las que veían votar a "los ciudadanos" a punta de pistola poco más de un siglo atrás; ni las sufragistas que Evita supo escuchar y acompañar; ni las que han buscado a sus nietes nacides en cautiverio hasta el hartazgo; ni las que se pudieron divorciar a partir de un Encuentro Nacional de Mujeres; ni las que se lograron casar con igualdad; ni les que hace 8 años consiguieron que el parlamento reconociera que la identidad sexual es autopercibida; ni las generaciones venideras que podrán decidir abortar y vivir para contarlo; ni cada vida que la clandestinidad no salva y acentúa las cifras del terror; ni les que no sobrevivieron a esa precariedad insalubre; ni quienes están privades de la libertad por haber abortado; ni les que sufrieron la sordera del Estado pero el abrazo del socorrismo; ni quienes están abortando ahora mismo; ni los varones trans que abortan; ni el mejor guión de ciencia ficción; ni las que están atravesando la menopausia y nos enseñan que el aborto es la otra y le otre hubieran imaginado que, en medio de una crisis sanitaria mundial, la salud de las personas con capacidad gestante llegaría a ser prioridad.

En la cúpula del Congreso de la Nación Argentina ayer resonó un eco: la política punitivista fracasó. Mientras los discursos celestes eran el múltiplo común menor de los de 2018, senadoras y senadores verdes asumieron con vergüenza el cinismo y la hipocresía del Estado ante la desigualdad de condiciones con las que se aborta en el país. Dos años después de haber votado de espaldas al pueblo, hoy la mayoría pudo salir del recinto y mirarlo a los ojos. En la madrugada del miércoles la lucha feminista cosechó una ley que corre el eje de la práctica para ubicarlo en el consentimiento, denominador común de todo deseo. Y es tal el corrimiento que vino aparejada de la llamada ley de los Mil Días porque ahora que el aborto es legal, seguro y gratuito nadie va a salir a abortar en manada, eso sí: la reproducción será deseada o nada.

El punto final de la criminalización por abortar y el reconocimiento de la desigualdad socioeconómica tienen una implementación pendiente. Después de 15 años de cola, la marea verde llegó a la cresta de la ola. Esos pañuelos, extensiones de los blancos de Madres y Abuelas, fueron millones en las plazas de centenas de localidades del país para celebrar la obtención de la ley. "¿Y ahora qué van a hacer las feministas?", pregunta el inconformismo insensible. Al parecer, van a estar ahí: luchando para que el acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) sea real, para que la objeción de conciencia no obstaculice el derecho conquistado, para que se vuelva a cuestionar ese punto de la ley y para que se perfeccione. Les feministas estarán ahí, peleando por los derechos de les hijes de quienes siempre le piden algo más a los feminismos. Les feministas no se dormirán en los laureles porque no se hundieron en la frustración. Ahora el desafío será desarticular la culpa, el silencio, la presión social de quienes decidan abortar; pero en un marco de legalidad, de seguridad y de gratuidad. Les feministas que sobrevivieron disputarán sentidos alrededor de la IVE para que no sea más tabú, secreta, vergonzante, para que en la práctica se garantice. Les feministas estarán ahí porque la lucha sigue.

Desde ayer Argentina es un país mejor, más justo. El proyecto de patria con todes y para todes está más cerca porque el parlamento entendió que la soberanía de los cuerpos es un asunto de justicia social. La incansable lucha feminista de décadas, los 15 años de Campaña Nacional Por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y la voluntad política de Alberto Fernández lograron revertir votos adversos en apenas dos años. La planificación familiar y de vida, el derecho a decir que no y la autogestión del deseo se materializaron, son ley y señalan el camino descolonial y antipatriarcal para que el deseo deje de ser privilegio.

Y no es casual que un gobierno peronista, que reperfiló la deuda de cien años que dejó el neoliberalismo, haya comenzado a pagar la deuda que la democracia intermitente tiene hace cien con las personas con capacidad gestante. La promesa electoral se hizo realidad. Tampoco es casual que la sanción coincidiera con el inicio del período de vacunación nacional más significativo de la historia. Cuando gobernaba Mauricio Macri no era momento porque lo iba a usar para tapar el hambre y la desocupación, pero no fue ley y el hambre y la desocupación aumentaron de manera escandalosa. Este año no era momento por la pandemia, pero mientras en el Senado se discutía si por fin llegaba el futuro (y ya llegó) el sector laboral dedicado a rubros esenciales ya se había empezado a vacunar. Nunca será el momento apropiado para quienes no quieren que así sea, pero el cuidado es político y el contexto no fue excusa esta vez. Los gritos de "aborto legal" que no consiguió callar la complicidad estatal todos estos años no se ahogaron en los barbijos.

Entre las adversidades del 2020, hubo un recrudecimiento de la violencia de género, sobre todo doméstica. Mujeres, lesbianas, bisexuales, varones trans, identidades no binarias e intersex ven al fin un horizonte signado por un nuevo derecho histórico. A partir de ayer el contrato social está más equilibrado, la sociedad se emancipó y logró que fuera un poco más justo el Estado, que no volverá a ser el mismo. Este avance da cuenta de una evolución que el darwinismo no puede explicar, una transformación que acorta la brecha de la desigualdad y articula algo más que la salud pública, los derechos humanos y la justicia social; es un reconocimiento al goce que cumple el sueño de que el deseo sea ley. Ahora sí que tiembla el patriarcado, ante un poder de decisión legítimo y autónomo. A la clandestinidad le llegó su fecha de vencimiento.

Hoy se torció la historia: la reproducción no será más obligatoria.
Post date: 2020-12-31 17:23:35
Post date GMT: 2020-12-31 17:23:35

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