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http://sincerco.com.ar/2020/06/29/la-libertad-y-la-autonomia-nos-las-estan-vendiendo-muy-caras/
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“La libertad y la autonomía nos las están vendiendo muy caras”




✏ y 📸 Matias Audisio

 

Después un mes de protestas, con la instalación de una carpa en la Plaza San Martín, las trabajadoras y trabajadores de las empresas Pedidos Ya, Rappi y Glovo, siguen sin obtener respuestas.

El 28 de mayo, comenzaron a hacer visibles con más fuerza una serie de reclamos. A rasgos generales, exigen que las empresas regularicen la situación de precariedad y que el Estado, en sus distintos niveles, intervenga a favor de la parte más vulnerada: quienes trabajan en este sector.

Santiago Catriel Sosa (Catriel), delegado del sector en la ciudad de Rosario, en comunicación con Sin Cerco, confirmó que hasta el momento ningún funcionario se ha acercado ni siquiera a informarse sobre la situación.



Particularmente, la empresa Pedidos Ya, arribó a nuestro país en el año 2014 y a nuestra ciudad a fines del 2016. En un primer momento, todas las personas empleadas (130) se encontraban en relación de dependencia. Actualmente son 55 quienes están en esta condición, mientras que las y los monotributistas que trabajan para las tres compañías de reparto llegan a las 2500 personas.

Según un estudio reciente sobre empleo en la ciudad de Rosario, realizado por el Centro de Estudios Económicos y  Sociales, la aparición de las empresas de reparto en la ciudad coincide con el período en donde la situación laboral se vio deteriorada. El aumento del desempleo a nivel nacional también tiene su correlato en Rosario: en el último año se contabilizaron más de 4500 nuevos desempleados y a su vez, entre el último trimestre del 2017 y el último del 2019, el desempleo aumentó cuatro puntos porcentuales. Otro dato de esta institución indica que el 20 % de los jóvenes de hasta 29 años no tienen empleo y, dentro de este grupo, el 95 % están buscando hace más de 6 meses.
 



Condiciones de trabajo

“Así están bien”, afirmó un agente de la empresa cuando Catriel le comunicó que necesitaban un lugar físico para poder esperar los pedidos. “Nos juntamos en la Plaza San Martín y si hay lluvia, debajo de un techo en la Maternidad Martin”, indicó el delegado. La exigencia elemental de un lugar con techo, baños y una oficina para atender las inquietudes de quienes trabajan, aún no ha sido escuchada. El lugar donde hacer base a la espera de un pedido sigue siendo el banco de una plaza.

Por otro lado, la gran mayoría de personas que trabajan para las tres empresas son monotributistas. Desde su punto de vista , esta es una relación fraudulenta. Cualquier persona que quiera trabajar en esta modalidad tiene que costearse sus elementos de trabajo (caja, ropa, internet, mantenimiento del vehículo, etc). Si no se cumple con algunos de estos requisitos, la empresa degrada al personal con un descenso en el “Ranking”.

“Existen 5 niveles. Para subir tenés que trabajar una determinada cantidad de horas, sí o sí los fines de semana y hacer una determinada cantidad de pedidos. Si rechazas los de larga distancia te bajan puntaje, si tardás en llevarlos sucede lo mismo. Encima, el seguro que nos hacen pagar no nos cubre nada, no hay cobertura médica. La empresa factura millones y nosotros tenemos que pagarnos el celular y los gastos de los vehículos” afirma Catriel, indignado.




 

Decidir no pagar los elementos de trabajo, implica ganar menos por la misma cantidad de horas trabajadas. Una verdadera y grosera transferencia de ingresos: destinan una parte de su salario a pagar la línea del celular a partir de la cual la empresa multinacional se beneficiará.

Otra característica de esta modalidad determina que si alguna persona es asaltada mientras hace repartos, además de sufrir el suceso, probablemente pierda el trabajo o baje en el ranking por la imposibilidad de volver a comprar un celular, una bici, una moto y la indumentaria.

En relación a las medidas sanitarias para prevenir el contagio de Covid 19, la empresa no quiso garantizar los elementos de higiene. Gracias a la organización sindical, esta situación se ha podido revertir.




Una carpa y varios reclamos 


La flexibilización y precarización laboral como política empresarial deja en total exposición a las personas que trabajan para las empresas. Además de las exigencias en torno a las condiciones anteriormente expuestas (por las que se pide la incorporación en relación dependencia a todo el personal y su correspondiente enmarque en el convenio colectivo de Empleados de Comercio), también se lucha por la reincorporación del personal despedido en plena cuarentena. Vale aclarar que el Presidente determinó, a través del Decreto de Necesidad y Urgencia Nº 329/2020 publicado en el Boletín Oficial el 31 de marzo, la prohibición de los despidos por causales de falta o disminución de trabajo, así como también los despidos sin justa causa.




“Los pedidos generales a las tres compañías es que cumplan con la ley”, aseguró Sosa. Se exige la intervención del Estado en sus distintos niveles (nacional, provincial y municipal) según sus competencias. Por su parte, los empleadores no han expresado ningún tipo de intención de diálogo o consideración del reclamo.


La libertad sale cara

La forma de trabajo propuesta por estas empresas de reparto (así como también otras), abren un fuerte debate incluso entre los trabajadores y trabajadoras. A Catriel no le caben dudas de que con la excusa de modernizar el trabajo, estas empresas vienen a precarizarlo. Con la premisa de ser tu propio jefe y manejar tus tiempos se enfrenta a  la libertad y la autonomía con el trabajo  en relación de dependencia. Sin embargo, poca diferencia existe: los y las monotributistas reciben órdenes y tienen que cumplirlas pero no tienen ningún tipo de derecho laboral garantizado. 


“Si se enferman no tienen licencia médica (no trabajás - no cobrás), o te bajan de categoría” argumentó el representante sindical y remató: “(...) en este trabajo vos podés trabajar diez horas y nada te garantiza llegar a fin de mes”, señaló el representante, quien consideró que el discurso de ser tu propio jefe es peligroso. Si bien en lo práctico puede resultar un trabajo con ciertas “libertades”, esta modalidad para muchas personas significa el desamparo total y absoluto y la vulneración de sus derechos.

Desde una mirada más macro, esta modalidad permite a muchas empresas instalarse en el país y producir suculentas utilidades que retirarán al exterior sin garantizar que las personas que todos los días, en una bici o en una moto, sostienen una parte del consumo (más aún en tiempos de aislamiento)  tengan los derechos mínimos cubiertos. Según Catriel no existe concretamente un aporte a nuestro país por parte de estas empresas. “La libertad y la autonomía nos las están vendiendo muy caras” opinó al respecto el delegado.


Más allá de lo laboral

En la carpa no sólo se discuten los pasos a seguir en asambleas, sino que también se ofrecen las cuatro comidas, agua y techo. Se suma al ofrecimiento, una invitación a pensar más allá de lo laboral. El reclamo a Pedidos Ya, Rappi y Glovo no sólo representa una exigencia de cambio en las relaciones laborales, sino que es la expresión de una generación que no aguanta más el sistema de precarización.

Este sector tiene la particularidad de contar con un gran segmento joven en su plantel. “Además de la realidad laboral queremos cambiar la realidad social. Es más amplio, la mayoría de la nación es trabajadora, no hay tantos empresarios ricos. Pero la torta está mal repartida. Al pensar la nación trabajadora estamos pensando en la soberanía. Estamos pensando en mejorar la vida de cada compañero y compañera. Es una pelea larga y profunda”, dijo un trabajador desde la carpa.


En el mismo sentido, Sosa habló de lo injusto que es que una persona tenga que trabajar para cumplir las exigencias de un sistema que no te garantiza llegar a fin de mes. Quienes le ponen el cuerpo a la modernidad son personas de carne y hueso y la falta de estabilidad para algunos es ganar menos mientras que para muchos y muchas es no pagar el alquiler.  “Si te atropella un camión nadie se va a hacer cargo”, remató Catriel.

Es necesario comenzar a discutir este tipo de formas de trabajo y de vida. Los trabajadores y trabajadoras de Pedidos Ya, Rappi y Glovo siguen luchando por sus derechos. Vale aclarar que esta lucha es un caso excepcional a nivel nacional ya que Rosario es la única ciudad en donde este conflicto cobró altos niveles de consciencia y organización. Solo falta esperar que otras ciudades sigan este ejemplo.


 

 

 

 

 
Post date: 2020-06-29 21:26:12
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