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http://sincerco.com.ar/2019/05/04/a-mi-mama-la-mato-la-policia/
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"A mi mamá la mató la policía"




Fotografía y texto: Cristian Maiola

Las palabras de Erika Salazar quebraron el ruido urbano que saben tener los viernes por la tarde. El centro de la plaza San Martín se llenó de fotografías y carteles en alto pidiendo justicia por la muerte de su madre: María de los Ángeles París.

"Nos falta una compañera docente", "Si hubo violencia contra la bibliotecaria", "Juicio y Condena a lxs culpables". Intervenciones artísticas atraían las miradas de caminantes e insospechados que pasaban el día al aire libre. Docentes con sus uniformes iban llegando al salir de las escuelas, trayendo con ellas afiche intervenidos por alumnos de primaria que llegaron a conocer a María de los Ángeles o asistían a los colegios donde ella trabajaba. Todo frente a la Sede de Gobernación, donde funcionan oficinas del Ministerio de Seguridad, y la Facultad de Derecho donde se forman los próximos profesionales del ambiente judicial.

Pasaron dos años desde que María de los Ángeles ingresó a la Comisaría 10ma para realizar una denuncia, para luego ser detenida y terminar muerta. El proceso judicial que investiga su caso no tiene imputados. Cuatro de los policías sospechados solo fueron trasladados a otra comisaría.

La familia, frente a la responsabilidad del Estado de dar respuestas, sólo ha recibido promesas exiguas de parte de la fiscal a cargo en temas referidos a violencia institucional, Karina Bartocci. Mientras los tiempos se estiran y el riesgo de entorpecimiento en la causa crece, la familia junto con allegados y organizaciones políticas realizaron una concentración para exigir avances concretos en la causa judicial.

Desde el 3 de mayo de 2017 a esta parte hubo declaraciones recurrentes de funcionarios del gobierno provincial y operaciones de prensa que apuntaron a culpabilizar a la víctima. Como dijo su hija frente a la multitud de la plaza: "Ella sigue siendo la demente, la inestable, la única responsable de lo que sucedió". Según el relato oficial, los agentes de la Comisaría sólo quisieron socorrerla, "hasta le alcanzaron un vaso de agua" consignaron en un noticiero de la ciudad. "El estado de vulnerabilidad en el que se encontraba mi madre ese día fue usado en su contra para justificar la violencia que aplicaron posteriormente a su muerte. Si resistirse al abuso policial implica estar demente, por favor medíquenme" sentenció Erika.

Ninguna de estos hechos explica por qué le terminaron por practicar una autopsia al cadáver de la docente en el Instituto Médico Legal. Según el comunicado difundido en abril del 2018 por las organizaciones que acompañan la causa, una segunda autopsia reveló que la bibliotecaria no falleció de muerte natural, sino que fue producto de "una arritmia cardíaca fatal, como consecuencia de un estado hiperadrenérgico, coadyuvado por la hipoxia producida como consecuencia de la restricción física a la que fue sometida (asfixia posicional)". Fue una muerte en custodia, producto de haber sido ilegal y violentamente privada de su libertad, golpeada, esposada y sujetada boca abajo por la fuerza contra el suelo de la Comisaría de Darregueira al 1100. La primera autopsia se denunció como violadora de las reglas del Protocolo de Minnesota establecido por la ONU para la correcta investigación de graves violaciones de los DDHH.

Un año después de estos sucesos, la causa está parada en el Ministerio Público de la Acusación. Federico Pagliero, abogado querellante, explicó que "hace cinco meses que tenemos todas las pruebas producidas, la fiscal ya debería haber hecho las imputaciones. Por eso, entendemos que hay una decisión política para no hacerlo". Ropa que vestía María de los Ángeles que se perdió, celulares de los policías involucrados confiscados tardíamente, filmaciones de cámaras que se borraron, una primera autopsia firmada con causa "de muerte natural", marcas de "sujeciones" que terminaron siendo golpes, conferencias de prensa extensas que se aprovecharon para defenestrar a París como mujer, madre y docente, declaración pública del gobernador negando violencia hacia ella, ninguna disculpa pública al desmentirles los exabruptos de las pruebas recolectadas. "Engranaje de funcionarios burócratas en el que hasta el día de hoy mi madre sigue siendo víctima aún muerta".

Erika cierra su discurso con una reflexión que convierte lo personal en político al pasar del dolor íntimo al reclamo público en el centro cívico de la ciudad. "Aquel 3 de mayo, mientras era torturada por la policía, algunos testigos declararon que mi madre estaba gritando mi nombre. Y ahora me toca gritar el de ella: María de los Ángeles presente!".
Post date: 2019-05-04 15:07:46
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