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Jáuregui: “A la derecha no le interesa urbanizar las favelas”




Por Patricio Irisarri - Fotos: Andrés Aseguinolaza

Radicado en Río de Janeiro hace cuatro décadas, el arquitecto y urbanista rosarino Jorge Jauregui advierte una profundización del deterioro social y económico en Brasil de producirse el triunfo de Bolsonaro en la segunda vuelta electoral del próximo domingo. Reconoce errores y deudas pendientes en materia de inclusión que los gobiernos progresistas recientes no pudieron saldar y remarca la urgencia del campo popular para reorganizar su estrategia y volver al poder "aprendiendo a convivir en la diferencia".

En su estudio en barrio Gloria en el centro de la ciudad, a pocas horas de tomar un vuelo hacia Georgia para ofrecer una conferencia, Jorge Jauregui, "el arquitecto de las favelas", repasa junto a su equipo detalles del proyecto en marcha para la urbanización del populoso barrio Domingo Salvio, un asentamiento informal de más de 50 mil habitantes en Santo Domingo, la capital de República Dominicana. Sus proyectos urbanísticos a gran escala se han diseminado por distintos países del mundo, convirtiéndose en un exponente de la arquitectura popular y el hábitat social, reconocido internacionalmente por ofrecer una forma de intervención integral sobre la complejidad de las ciudades partidas o divididas.

Militante peronista desde muy joven, llegó a Río en 1978 cuando la dictadura en Argentina estaba en su período álgido: "Tuve que salir de la noche a la mañana". La tierra carioca lo cautivó y de a poco fue ocupando el centro de la escena en la disciplina. Empezó escribiendo en las revistas de arquitectura y urbanismo latinoamericano, y se convirtió en un traductor de la vanguardia teórica y conceptual que acontecía en el mundo: "Algo así como una antena de la raza, como dice Borges, ese que capta lo que está en el aire en determinado momento en la sociedad y lo traduce en el metié que le corresponde".

Amante de los morros cariocas, Jauregui es un militante incansable de la idea de prestigiar las periferias urbanas, un desafío que toca a todas las grandes metrópolis latinoamericanas y que muy pocos gobiernos están ocupados en resolver. Graduado en arquitectura por la Universidad Nacional de Rosario y arquitecto-urbanista por la UFRJ, entre sus proyectos se cuenta la recalificación urbana de la Rua do Catete (programa Rio-Ciudad) en la zona Centro; el mobiliario urbano para la zona sur; un proyecto para el Frente Marítimo y la urbanización de más de veinte favelas en diferentes lugares de la ciudad, con el programa Favela-Barrio. Además, en el terreno internacional desarrolló estudios para ciudades latinoamericanas y de otros países del mundo, como India o Albania.

Cuarenta años después de su exilio, muestra su preocupación por muchos colegas, conocidos y conocidas que piensan salir del país si este domingo triunfa el fascismo en las elecciones nacionales, lo que parece un hecho luego de los 17 puntos de ventaja que le sacó Bolsonaro al candidato del PT, Fernando Haddad. "Muchos se están yendo a portugal", dice y se ofusca por la impotencia y el tiempo desaprovechado.

- ¿Cuándo empieza a interesarte la perspectiva política y social de la arquitectura y el urbanismo?

- "Para trabajar en esta área es necesario tomar decisiones desde el poder público, no se trata de decisiones voluntaristas, no es un workshop que puede servir para estudiar y entender problemas. Pero la realización y la ejecución práctica de los proyectos depende de políticas públicas de los gobierno, porque por ejemplo en la favela todo es privado, lo que no es de cada uno no es de nadie, no existe la dimensión pública, por eso se puede construir sobre la calle o encontrar pasajes tan pequeños que no pasan electrodomésticos por el lugar. Para organizar eso es necesario destinar muchos recursos, porque hay una deuda social enorme. El gran desafío es prestigiar las periferias que es lo que yo creo que hay que hacer en América Latina, introducir equipamientos de calidad en el interior de la ciudad informal para resignificar urbanísticamente los lugares tornando habitables en buenas condiciones de los barrios de las periferias".



- ¿De qué manera ésta perspectiva del urbanismo fue pensada e implementada durante los gobiernos del PT?

- "Es fundamental para poder transformar las áreas informales tener políticas públicas adecuadas y sustentables. En Brasil se formuló primero el programa Favela-Barrio, luego Lula con el Programa de Aceleração do Crescimento (PAC) que destinó mucho más dinero, y finalmente se continuó con el Morar Carioca, pero de una forma muy leve. Los gobiernos populares crearon condiciones para que políticas no solo viviendistas sino de construcción de ciudad fueran posibles. No obstante, la deuda social es enorme, en Río el 30 por ciento de la población vive en favelas, lo que significa 1 millón y medio de personas viviendo en esas condiciones. Estos programas intervinieron unas 200 favelas, pero en total hay más de mil en la ciudad. El trabajo a hacer todavía es gigantesco, no solo en Brasil sino en toda Latinoamérica con porcentajes que varían de 30 a 70 por ciento de exclusión, como Caracas y Lima. La informalidad es la marca del siglo XXI en las grandes metrópolis del sur del continente, por esto es necesario destinar recursos para mitigarla, y solamente destinan recursos los gobiernos progresistas de orientación popular porque a la derecha no le interesa urbanizar las favelas".

Es paradójico que todas estas políticas activas de los gobiernos progresistas, como las enormes inversiones en infraestructura social, acabaron siendo el objeto de la estrategia de la derecha con el argumento de que 'todo lo que se hizo estuvo teñido por la corrupción', algo que incluso caló hondo en los sectores que fueron beneficiados.

"La corrupción es intrínseca al sistema capitalista y desde la formación de la nación brasileña la corrupción estuvo en la base de la distribución de los privilegios de la cúpula del poder. Eso se prolongó con la democracia, los grandes empresarios y los banqueros siempre estuvieron viviendo de los privilegios que el poder permite distribuir. Por lo tanto, eso no se elimina en una generación o en un gobierno, por más que sea popular, porque está enquistado en la estructura social. Aún así, creo que dentro del sistema capitalista lo único que se puede hacer es mejorar los controles y la transparencia, la manera de informar lo que se hace y cómo se hace. Está claro que los que reciben los privilegios no van a dejar de hacerlo, entonces en la democracia la única forma es que la sociedad tenga cada vez mayor participación y sea más escuchada, que pueda incidir en las tomas de decisiones. Creo que después que pase esta marea reaccionaria, conservadora y fascista en América Latina habrá tiempo para que vuelvan gobiernos de orientación popular que usen la experiencia pasada negativa que tuvieron, de muchos funcionarios envueltos en casos de corrupción, para que se controle, se evite y los recursos lleguen a la gente".

En línea con esto, en Argentina tuvimos un hecho inédito que fue la llegada de la derecha al poder por primera vez a través de las urnas. Aquí vemos que se aproxima otro hecho sin precedentes, que es la elección democrática de un candidato abiertamente fascista, xenófobo, racista y antiderechos.

"Está muy relacionada la emergencia de esta posibilidad de un liberalismo fascista aquí en Brasil al control de los medios de comunicación, o de desinformación. El bombardeo permanente a la gente a través de la televisión, los medios gráficos, de las redes de comunicación crean las condiciones para que una gran masa despolitizada sea alcanzada, sea tocada por estas informaciones falsas como es el caso de las fakenews que Bolsonaro envió masivamente por Whatsapp, y esto provoca una desconexión con lo real. La economía va mal, está parada, no crece, hay 13 millones de desempleados. Hay un caldo de cultivo para que propuesta inmediatistas y mesiánicas hagan cuerpo en la población y puedan confundir al elector, haciéndoles elegir vías políticas que después se vuelcan contra sus propios intereses, como es el caso de Argentina. Mucha gente que lo votó a Macri hoy está sufriendo las condiciones económicas por las cuales votó. Acá va a pasar lo mismo si se confirma que gana Bolsonaro".



- ¿Cómo late hoy Río de Janeiro?

- "La ciudad late mal, el solo ir por la calle y ver la cantidad de gente que está durmiendo en la vereda. El centro está lleno de gente sin techo, hay un tendal de personas que se acomodan en las entradas de los edificios corporativos que durante las mañanas se llenan de yupis y a la noche se llenan de sin techo, ese es un síntoma muy claro. Inmediatamente a una política regresiva la calle muestra la cara de la exclusión, muestra como hay una enorme cantidad de gente sin acogida socioeconómica, sin la presencia del Estado, sin el poder público ayudando a las personas más débiles. También se expresa por el lado de la baja del consumo, del comercio, por un movimiento reducido en la movilidad general de la ciudad que sufre con la recesión económica".

La potencia de esa ciudad que empezaba a solucionar algunos de sus problemas estructurales generando puntos de conexión entre la ciudad formal y la ciudad informal, hoy se ve disminuida y la violencia parece retornar con fuerza.

"El escenario cambió mucho con este gobierno de Temer, o des-gobierno. La violencia volvió a tomar cuenta de las favelas, hoy no se puede visitar ninguna, ni las pequeñas ni las grandes. Por un lado porque los traficantes controlan totalmente el territorio, por otro porque la policía hace incursiones en la población provocando que te puedas encontrar inesperadamente en medio de un tiroteo. Las favelas son de nuevo un lugar de circulación restringida, como guetos donde solo se puede ingresar con moradores del lugar y aún así con mucho cuidado porque hay tiroteos todos los días, muere gente a diario y eso es un reflejo inmediato de las políticas de seguridad equivocadas que se implantaron buscando enfrentar el tráfico militarmente y no socialmente. No es la policía la que va a solucionar este problema sino las políticas públicas de transformación urbana, el mejoramiento del equipamiento social y de las condiciones de trabajo y renta, que son la razón de existencia de la favela. Las favelas existen porque no hay trabajo suficiente para toda la gente y porque no hay políticas públicas para ayudar a construir ciudad a quien no tiene capacidad para hacerlo".

- ¿Cuáles crees que son los desafíos para enfrentar la hegemonía de la derecha en Brasil?

- Es un momento de resistencia, un momento de plantarse frente a las políticas conservadoras neoliberales, defendiendo lo que se hizo y proponiendo lo que hay que hacer en relación a esta gran deuda social, algo que estos gobiernos de derecha no van hacer, ni Macri, ni Piñera, ni aquí. Lo que viene es un momento de acumulación y de formulación para una etapa posterior en la cual se pueda volver a tener gobiernos representativos populares. Veo que en este momento hay un gran desánimo, hay una fuerza acumulada que es un 40 por ciento de la población del país que está consciente que la orientación que va a venir no es la que Brasil precisa. En cada ámbito de actuación particular habrá que resistir y buscar reflexionar, proponer, elaborar y pensar respuestas que puedan ayudar a aclarar el panorama de la gente que fue engañada. Es difícil porque los medios de comunicación están en manos de los sectores neoliberales que transmiten una idea inacabada de la verdad, o sea una mentira. Es un momento fundamental para entender el conjunto de los problemas del campo popular y poder ampliar la percepción y la posibilidad de que en un proceso histórico se venga a reformular una visión más abarcativa de la complejidad socioeconómica en los países latinoamericanos.



- ¿Qué ejes considerás más importantes en el campo del urbanismo que deberá poner en agenda el próximo gobierno popular en Brasil?

- En el urbanismo hay cuatro escalas de intervención: pequeña, mediana y grande, que tienden a dar respuestas en el campo del diseño urbano, y que tienen que ver con períodos de gobiernos cortos. Después hay una escala extragrande o territorial, con poblaciones de decenas de miles de habitantes, como Complexo do Alemão que tiene 80 mil habitantes, o la Rocinha que tiene 100 mil. El proyecto que estamos haciendo en Santo Domingo es de esta escala. Al mismo tiempo que en algunos países hay políticas regresivas, en otros el ejemplo de lo que se hizo durante los gobiernos populares está caminando, permite avanzar. En México con López Obrador hay una posibilidad de que políticas públicas puedan ser formuladas de acuerdo a los intereses populares, lo que ya es bastante porque México es el otro gran país latinoamericano con 120 millones de habitantes. Los tiempos históricos no son coincidentes, hay desfasajes que permiten que mientras en uno hay políticas regresivas en otros las políticas progresivas empiezan o continúan. Hay que estar preparados, capacitarse para que en el momento que la situación política se revierta se apliquen recursos en las áreas que más precisan que son las grandes periferias de nuestros países. Prestigiar las periferias va a ser una política fundamental, a través de inversiones significativas para equipamiento público de calidad, espacio público de calidad, movilidad, educación y salud de calidad, todo lo que hoy no hay. Para eso hay que analizar, sedimentar la experiencia que hubo para tener claridad en formular las propuesta de un tiempo nuevo que vendrá después de este período oscurantista.
Post date: 2018-10-27 11:33:00
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Post modified date: 2018-10-27 19:53:52
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