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Días verdes




Por Lucas Paulinovich. Foto: Ana Isla.

El dólar sube hasta perforar los 28 pesos en pocas horas. Empieza el Mundial y Rusia golea a Arabia Saudita. El aborto legal, seguro y gratuito se encamina a ser una realidad en la Argentina. El jueves amanece con la histórica votación de la legalización en Diputados. Hay una corrida en el mercado cambiario y el dólar avanza. Una semana antes, Federico Sturzenegger había dicho junto a Nicolás Dujovne que no intervendría para contener al dólar y que el plan que tenían era consistente. Entre martes y miércoles el Banco Central pierde 800 millones de dólares. Designan a Luis Caputo, el Ministerio de Finanzas se absorbe en el de Hacienda. También renuncia el número dos del Central, el radical Lucas Llach. Lo reemplaza Gustavo Cañonero, ex compañero de Caputo en el Deutsche Bank entre 1998 y 2003, que hasta 2016 fue responsable de mercados emergentes y economista jefe para América Latina. Además, fue funcionario del FMI. Y es director de SBS Group, una representante local del megafondo de inversiones Templeton que compró más de dos mil millones de los tres mil millones de dólares en BOTES que salvaron el anterior vencimiento de LEBAC. Cercano a Alejandro Werner, el encargado para el Hemisferio Occidental del FMI con control directo del programa para la Argentina. Se cuentan los últimos días antes del próximo vencimiento de LEBAC y Argentina espera que las calificadoras la asciendan de categoría. Sturzenegger se va por la "pérdida de credibilidad" para "coordinar las expectativas".

El debate por la ley abrió imaginarios políticos más allá de las reivindicaciones inmediatas, entrelazando trayectorias, incorporando sensibilidades para pensar la disputa por lo común, en medio de una devaluación que acumuló más del 11 por ciento en una semana y remueve el fantasma de la híper. Las mujeres exhibieron una aguerrida compactación a la hora de golpear juntas y marchar aún más juntas, rompiendo las etiquetas rápidas de los medios y rebasando todos los "pero" que se le interpusieron a medida que crecían y se expandían a nivel nacional. Superaron el escollo de las normas y los subsiguientes acuerdos parlamentarios, tranversalizaron. Daniel Lipovetsky cantó en pleno agite acompañando a militantes feministas en la calle. Se trazó una coordenada inesperada. Otra vez: incomodaron. "Mientras no haya violencia, está todo bien", dijo Elisa Carrió, después del faltazo y la prepoteada en vivo y en directo, el escándalo suficiente para reunirse con Mauricio Macri a los dos días.

El mismo jueves, los gremios se concentraron en Plaza de Mayo alrededor de camioneros y docentes que estaban de paro nacional. Unos días antes, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich dijo que el paro "a la brasilera" era una idea "extorsiva". "El Estado tiene que compatibilizar y regular los derechos, y creo que esto se va logrando", dijo. No se va a permitir una Argentina bloqueada, aunque el gobierno moviliza mil militares para blindar la frontera norte. Unos días antes, durante el Día del Ejército, Macri prácticamente lo había anunciado. Pablo Moyano avisa una prolongación de dos días del paro que la CGT convocó para el 25 y que desde "la mesa chica" del gobierno trataron de frenar hasta el último momento. El conflicto en la calle es lo que menos necesitan y endurecen el discurso para recoger los restos de punitivismo desparramados socialmente. Bullrich declara que no va a permitir que "la gente sufra, que alguien en algún hospital no pueda tener un insumo o que se genere una situación grave porque a un sindicato se le ocurra".

Las exposiciones más enfáticamente "ProVida" durante la sesión de la Cámara siguieron esa línea de autoritarismo emotivo y se afirmaron como defensores de los más vulnerables, es decir, los embriones. La vulnerabilidad entendida como ausencia de potencia: defender a los que no pueden hacer nada y no presentan riesgos, enfrentados al riesgoso vitalismo del afuera. Algunos diputados y diputadas hicieron una elegía del vientre materno como paraíso inviolable de la estabilidad. Se lamentaban por la eliminación de las mujeres pobres que solo aspiran a la dignidad mediante el embarazo. El jujeño Guillermo Snopek explicó una conspiración transnacional con el fin de regular la tasa de natalidad y repudió la atroz injerencia extranjera como una peste inmoral. La cultura del descarte rellenó numerosas páginas leídas por varios legisladores. Reivindicaciones a veces explícitas del fósil institucional que genera clandestinidad. Hubo cuerpos permitidos y cuerpos prohibidos. Tours abortivos desde los países vecinos. Carlos y Marta queriendo ser padres y retrasados en el trámite de adopción. El amigo Pitu y sus ocho hijos. Los vulnerables sin voz, ciudadanos del mañana a merced del presente. Tráfico de órganos. Ejemplos como la gestación de los marsupiales y la propuesta del crematorio para fetos. Cachorritos regalados. Aluvión de aborteras agarrotadas en los hospitales. Y Massot que resolvió: "Ni en democracia ni en cualquier otro momento nos animamos a algo como esto". Una declaración de parte. Toda una apología de la apropiación de los cuerpos nacidos. La potestad de matar reclamada desde la voz juvenil con abolengo de matadores de Estado. Plegada a las sugestivas alusiones del tucumano José Orellana sobre los abortos no realizados en la ESMA. El universal abstracto posado sobre la injusticia material, la concretización de los cuerpos desposeídos. Ellos, sustractores. Desaparecedores. Derechos humanos para el que se los gana, concedido por los dueños de las vidas. Respuestas dirigidas a los diputados hijos de desaparecidos. La fábrica de catástrofes futuristas se activó como siempre ante la inminencia de leyes que remueven estructuras anquilosadas. El movimiento, duele. Y fantasean, desatan todos los imperativos exterminadores. Y las consideraciones presupuestarias, pareciera ser: mi plata para matar como es debido. Un saneamiento administrativo de la fuerza tanática del Estado. "El asesinato es un hecho político", Felipe Solá. 

ProVida-ProDeuda

Durante esas horas, el gobierno difunde el memorándum con el FMI y los ajustes son aún más duros que lo esperado: el plan de "convergencia hacia el equilibrio fiscal" habla elegantemente de reducciones y la lista incluye los subsidios a la energía y el transporte, las transferencias a empresas públicas, el empleo público, los giros discrecionales a las provincias, y promete el envío al Congreso de una nueva Carta Orgánica para el Banco Central, entre otras cosas. "Los dólares que aportará el FMI llegarán rápido al mercado cambiario" supo decir el por entonces Ministro de Finanzas cuando el dólar estaba a 25,50, unos lejanos cuatro días atrás. Además había notificado que el primer desembolso del FMI se implementaría a través de un mecanismo de subastas diarias realizadas por el Banco Central que hoy ocupa. Desde abajo, las mujeres, que hicieron el primer paro nacional al gobierno, prolongaron un itinerario de luchas y resistencias que consiguió reordenar el espectro político e instalar la incertidumbre y el desconcierto aún en aquellos que creían estar aprovechando la jugada para ganar algo de tiempo. Se ligó el reclamo de derechos individuales y de la posibilidad de elegir al sistema de desposesión colectiva y la precarización de la vida misma. Hicieron del debate por el aborto un espacio de gestación que discutía las condiciones materiales de existencia. La deuda, el ajuste y la violencia económica como parte de esa maquinaria de extracción del deseo, la elección y la decisión. Un hacer desde el cuerpo que deja perplejo a todo el espectro de la política. Los tartamudeos y fabulaciones de ciencia ficción en los discursos anti-ley son también un efecto de la perturbación. Todo un bestiario desplegado de fantasías exterminadoras y prejuicios de clase, sexo, religión y raza.

Y del otro lado: la vigilia siguiendo minuto a minuto la sesión. Aquelarres, gritos, cantos. Rejuntes, intercambios, bailes, consignas corales. Procesiones. Campamentos. Expectación: activa participación, ciudadanías reasumidas. Pañuelos verdes. Caras pintadas. Labios pintados. Faroles y autos y ventanas y el espacio público pintado. El verde desde la calle hasta adornar la sobriedad de las bancas parlamentarias. La revolución de las hijas, replican algunas diputadas. Afuera están las hijas. Y las hijas de las hijas. Y hay comentarios, informaciones filtradas, nuevas discusiones en la espera. Cálculos, averiguación sobre votos, indecisos que se inclinarían para acá o para allá. Miles de miles de cuerpos alertas rodeando el Congreso, reunidos en colegios, facultades, locales, casas particulares, autoconvocados o a través de las redes sociales. También los que en estas ocasiones dejan el canal, buscan la sesión en YouTube, se prenden en las discusiones de la radio. Una atención compartida a la transmisión. El clima de los momentos que determinan ciclos históricos, cuando se exteriorizan las tensiones fundamentales. Entrando a la madrugada, Emilio Monzó recurre a los sectores verdes y celestes para acortar la lista de oradores. Pero la sesión se extiende y llega hasta la mañana siguiente.

Durante la jornada del miércoles se exteriorizó el desplazamiento de placas que conmovió a las instituciones. En los discursos se apeló masivamente a la libertad de conciencia y las bancas se volvieron por momentos escenarios de catarsis y meditaciones sobre las propias biografías y escalas axiológicas. Se conformó una imprevista multipartidaria de las y los que nombraron y repercutieron el rumor del exterior y hacían ese ida y vuelta entre la concentración afuera y la Cámara que acumula episodios en el último año y medio. Y además, Luis Contigiani desde su Monoambiente Progresista planteando la disyuntiva de la diversidad en el momento y de la forma menos oportuna: el rápido apartamiento tras su manifestación en contra de la ley es un cachetazo de realidad para el retardismo moral al que se aferran sus buenas intenciones. Lo cierto es que ese territorio en el que Contigiani se quiso parar no es el mismo y resbaló sin reconocer los cambios que lo dejaron en una situación por lo menos inviable. Su discurso fue una especie de réquiem para el progresismo perdido, mientras las mujeres conseguían exhibir políticamente cómo la expropiación de los cuerpos precede a cualquier redistribución injusta de la riqueza y la clandestinización está en la base productiva y es un fondo de garantía de la vergüenza cuidada por el negocio privado.

En fin, lo importante. Meses de debates, exposiciones en el Congreso, entrevistas en los medios, conferencias, encuentros. El trabajo militante para enhebrar las luchas históricas y poner en relieve la capa sensible de la democracia, recomponiendo una imagen de los derechos humanos desde la organicidad del presente. Una revuelta en las agendas públicas y los asuntos privados que abre todo un abanico de posibles para el hacer político. El ajuste, la deuda y la desposesión de los cuerpos, la sintonía con la realidad social como eje del problema de la política. Un registro de impugnación y propuesta ante el proceso modernizador. El Palacio se movió definitivamente. Lo demás seguirá existiendo por fuera de esas paredes, pero el miércoles, el circuito burocrático que fue reaseguro de la normalización neoliberal, se desestabilizó. Algo pasa, hay un país vibrante que desespera las planificaciones gubernamentales e impide cualquier capitalización. Ante eso, no hay "credibilidad" que lo asista.
Post date: 2018-06-17 08:00:06
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Post modified date: 2018-06-17 21:52:07
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