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Tranquila, no sos feminista




Por Loreley Flores. Fotografía: Ana Isla.

Araceli González no es la única que necesita decir de manera urgente que no es feminista. El problema es que explica el por qué sin base ni fundamento, sin siquiera haberse tomado el trabajo de analizar lo que “no es” ni por qué no lo es. Tranquila Araceli, no sos feminista. Seguramente no sos de las minas que marchan pidiendo justicia por sí mismas y por otras, ni de las que pintan paredes pidiendo que no las maten, ni mucho menos de las que se ponen en tetas solo porque quieren hacerlo sin que nadie les pague un peso por hacerlo, ni de aquellas que exigen poder decidir sobre sus cuerpos y reclaman la legalización y despenalización del aborto. Seguro que no.


Pequeños apuntes sobre feminismo


No vamos a hablar de las olas del feminismo porque sería largo y la verdad es que tampoco hace falta estudiar tanto para opinar sin prejuzgar. Tal vez no sea tan sencillo explicar qué es “el feminismo” sin pensarlo en plural, es que rápidamente se dispara la idea de molde cuando hablamos en singular. Se habla de “la mujer” y comienzan a caer piezas una detrás de otra que marcan el deber ser: “una mujer se realiza al ser madre” se escuchó hace poco, o “la mujer que al amor no se asoma no merece llamarse mujer” dice una canción. Y ahí, justo ahí, comienzan los interrogantes ¿de qué mujer están hablando, de cuál de todas? ¿A qué amor exactamente hay que asomarse? O, ¿solo la maternidad hace que una mujer se sienta realizada? Entre muchos otros. Es por eso que ya no queremos hablar en singular de nada, ni del “niño” ni de "la mujer" ni "del feminismo". De nada.


Cuestionar lo impuesto, rechazar la existencia de roles “naturalmente” o “biológicamente” dados, trabajar para modificar esta realidad, luchar por la reivindicación de los derechos de las mujeres -de todas- desarticular los discursos de inferioridad como el de santidad o excelencia, porque tanto los que las demonizan como los que las ensalzan sirven para legitimar la subordinación y opresión que sufren las mujeres en todos los ámbitos donde se desarrollan sus relaciones interpersonales, eso es solo parte de lo que los feminismos han hecho.


Los feminismos a lo largo de la historia han reclamado igualdad de derechos con los hombres y han cuestionado las relaciones de poder en su conjunto. Han interpelado a los Estados que son los encargados de garantizar una ciudadanía plena para todas las personas. La violencia contra las mujeres, niñas y niños -que siempre existió- se ha transformado en un problema social -porque lo personal es político- y se lo ha enmarcado en una estructura de poder sexista. Recién en 1993 en Viena, se reconoció que los derechos de las mujeres son derechos humanos tanto en la esfera pública como en la privada y esto tiene que ver con el activismo sostenido de mujeres feministas que, lejos de odiar a los hombres, luchan porque la relación sea entre personas distintas pero en igualdad de condiciones, con igualdad de oportunidades.


Los feminismos integrados por mujeres de distintas latitudes y credos, con distintas miradas, sexualidades, realidades y recorridos históricos no hacen más que exigir que no existan privilegios, esos que siempre tuvo “el varón paradigmático”, pero claro no es fácil sentirse destronado para sentirse igual. No es sencillo perder y mucho menos ceder aquello que les habilita un lugar de superioridad. No es nada fácil, entonces reaccionan y se resisten con todas las armas que tienen en su poder. Tienen y han tenido todo un sistema que trabaja para sostener esta desigualdad llamada patriarcado. Incluso mujeres desinformadas que creen que las feministas quieren destruir a los varones, y terminan siendo funcionales a este sistema que también las oprime a ellas.


Entonces le imprimen, rápidamente, un significado negativo a la palabra “feminismo” para transformarla en todo lo que no hay que hacer ni ser. Inventan términos para crear una otredad peligrosa como “feminazi". Y tal vez, por eso, tanto Araceli, como tantas otras, necesitan distanciarse, diferenciarse. Ella que respeta a las feministas odiadoras, dice claramente que no lo es “porque tiene un marido hermoso y un hijo precioso a los que ama”. No se trata de odios, pero no importa, Ara, dejá que las feministas sean otras.

Post date: 2018-01-24 15:53:15
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